El imperativo in extremis

La comunicación entre las personas requiere de un emisor y un receptor. El mensaje de un emisor se dirige hacia un receptory este último al momento de  responder el mensaje en una conversación se convierte en emisor y a su vez el emisor en un receptor.

¡Cómprenmelo!

¡Cómprenselo ahora!

Por medio de este básico mecanismo de la comunicación humana se pueden expresar opiniones, criterios, ideas, argumentos, sentimientos, entre otros. Igualmente, dependiendo del contexto en que nos encontremos o de la situación en que estemos nuestro lenguaje puede variar significativamente. Como es sabido en el español existen los modos gramaticales del indicativo, subjuntivo e imperativo. Brevemente podemos decir que el modo indicativo se usa para narrar hechos reales, el subjuntivo para expresar hechos hipotéticos o deseados y el imperativo lo empleamos para denotar mandato, exhortación o disuasión.

Todos estos modos los utilizamos diariamente en mayor o menor grado según lo que estemos manifestando, en el caso de que principalmente nos centráramos en el imperativo, cuántas veces no hemos dicho: “¡Pásame eso!”, “¡Tráeme lo otro!” O sino también: “¡Deme algo!” El uso del imperativo es más que habitual en todas nuestras conversaciones. Aunque estas construcciones gramaticales son relativamente sencillas y en gran parte no nos producen ningún inconveniente formularlas puede ocurrir que en algunas situaciones pensaríamos dos veces antes de emplear el imperativo. ¿Qué podríamos decir si queremos nosotros comprar algo de alguien?: “¡Comprémoselo!” y si nuestra intención es decir a otras personas que compren algo a un tercer implicado, nos queda decir: “¡Cómprenselo!” y si deseamos decir informalmente a alguien que debería comprarse algo, entonces se diría: “¡Cómpratelo!” y si quisiéramos adquirir algo para nosotros mismos: “¡Comprémonoslo!”. Esta expresión es totalmente válida a pesar de que su uso pueda ser restringido o inusual. Al mismo tiempo, este último ejemplo quizás nos haga pensar un poco para poder entenderlo pero aún nosotros tendríamos que plantearnos la interrogante si represente un gran reto decirla o utilizarla puesto que existen otras opciones en las que no se haga recurso del imperativo tales como: “Sería mejor que lo compremos para nosotros” o “Lo voy a comprar para nosotros”. Estas dos alternativas pueden existir sin que signifique que “¡Comprémonoslo!” nunca se deje de aplicar.

 

¡Haz tus deberes!

¡Haz tus deberes para la escuela!

No importa en que contexto nos estemos desenvolviendo, sea en nuestro trabajo, en la calle o en nuestro hogar, siempre estaremos haciendo recurso del imperativo. ¡Ni es uso exclusivo de un oficial del ejército para dar órdenes a un recluta ni de los padres al momento de resondrar o corregir a sus hijos! Una situación similar acaece en cualquier texto escrito, sea un periódico o un libro, sin ir muy lejos cada vez que leemos un diario se puede uno percatar de todo tipo de anuncios comerciales: “¡Compra esta maravillosa oferta!”, “¡No te pierdas la última oportunidad!”, “¡Mira el programa tal!” o simplemente en una entrevista o un diálogo de cualquier texto frecuentemente se podrán apreciar algún tipo de exhortación o mandato.

Habría que hacerse la pregunta sobre cuántas posibles combinaciones puedan existir del imperativo, tal vez se tendría primeramente que averiguar el número de verbos que se encuentran en el español y sumar las diferentes combinaciones de imperativo que puedan existir en esta lengua romance, de esta suerte estimaríamos que el resultado vendría a ser una cifra astronómica y si a eso le agregamos también las formas del voseo platense y sus posibles combinaciones entonces el número de ejemplos probables seguiría aumentando: “¡Pasá la pelota!” o “¡Hacelo por mí!”. Podemos decir que las posibilidades de efectuar mandatos o dar órdenes son interminables y cubrir todas ellas es un reto que se ha tomado muy seriamente en Tansa ya que actualmente se ha llegado a implementar en gran parte un número respetable de alternativas de imperativo y se sigue trabajando para perfeccionarlo aún más. Dependiendo de la necesidad y perfil de nuestros usuarios Tansa está presto para satisfacer sus requerimientos al igual que adaptar y actualizar nuestros diccionarios de acuerdo con los cambios que experimenta la lengua castellana.

 

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